La Navidad suele coincidir con los días más fríos del año, por eso, en estas fechas los telediarios suelen dar noticias de mendigos que mueren en las calles por el frío. Pero en mi barrio, este año, ha sucedido un cuento de Navidad.
Desde hace tres meses, duerme en un banco del parque un hombre llamado Melchor, de unos setenta años, alto y delgado con una barba larga y el pelo blanco. Los vecinos cuentan que este hombre tenía una mujer y dos hijos, vivía con ellos en una magnifica casa. Pero un día se quedó sin trabajo y no pudo pagar la hipoteca que tenía en el banco. Su casa fue embargada y subastada, así como todos sus bienes. Se quedó en la calle, su mujer y sus hijos se fueron a vivir a casa de los padres de ella. Él no encontraba trabajo y desesperado comenzó a beber. Su vida se fue degradando tanto que terminó en la calle. Por vergüenza, desapareció y no volvió a ver a su familia.
El 20 de diciembre Amelia caminaba con su madre hacia su casa después de haber hecho las compras de Navidad. Su madre había comprado dos décimos de lotería. Amelia vio a Melchor sentado en el banco, lo saludó y le dijo a su madre:
-Mamá, este es Melchor. Vive en este banco desde hace unos meses, es muy educado y amable. ¿Podríamos hacer algo por él?
-¿Qué podemos hacer?”- dijo su madre.
- Regálale uno de los décimos que has comprado -contestó Amelia.
La madre sacó un billete de lotería y se lo dio a Melchor, que lo cogió sin mucha alegría, pues sabía que su suerte no había sido buena. Aun así, dio las gracias muy amablemente y deseó a Amelia y a su madre unas Felices Fiestas.
El 22 de diciembre Amelia se levantó temprano aunque no tenía colegio. Encendió el televisor para ver el sorteo por primera vez en su vida, pues ella nunca le había dado importancia. Pasado un tiempo, Amelia salió corriendo de su casa hacia el parque y buscó a Melchor en su banco. Casi sin poder hablar por los nervios y la alegría que sentía, despertó a Melchor gritando:
-¡Melchor, Melchor, despierta, nos han tocado 400.000 euros!
Pero Melchor no despertó, había muerto aquella misma noche.
MARTA P. M. (3ºC)
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